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Reserva Natural Estricta Otamendi

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Reserva Natural Estricta Otamendi

En la actualidad existen escasos ambientes naturales en la provincia de Buenos Aires que no hayan sido modificados o destruidos por la acción humana.

Uno de esos lugares poco alterados se halla ubicado en el partido de Campana, a orillas del Paraná de las Palmas, más precisamente en las cercanías de la estación lng. Rómulo Otamendi del F.G.B.M., a unos 80 Km., por la ruta 9, de la Capital Federal.

El proteger y conservar esa área; con su fauna y vegetación propia y que encuentran allí uno de sus últimos refugios; han sido los objetivos que llevaran a la creación de la Reserva Natural Estricta de Otamendi.

Proteger esta área ha sido el objetivo que impulsó la creación de la Reserva Natural Estricta Otamendi, que ofrece las máximas garantías para la conservación de su fauna y flora, así como de la diversidad biológica que contiene.

Esta Reserva posee una superficie aproximada de 3.000 ha. y fue creada por decreto emanado del Poder Ejecutivo el 10 de Octubre de 1993.

¿Que características naturales tiene esta reserva?

Por su relieve se pueden diferenciar dos zonas, por un lado, una extensa llanura aluvial o Bajíos Ribereños, originados por los sedimentos arrastrados por el río al tiempo que se formaban islas del Delta. Por esta razón, los bajíos recuerdan a la geografía isleña, con su forma de cubeta. Una diferencia del nivel considerable, en forma de barranca, marca el comienzo de la otra zona, la "terraza" de la Pampa Ondulada. Desde esta terraza, que constituye un mirador natural, se obtiene una magnífica vista de la Reserva.

 

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Clima

El clima, condicionado por el efecto moderador que produce el río, es húmedo y casi subtropical, en contraste con las condiciones templadas que imperan en la zona circundante. La temperatura media anual es de 17° C y las precipitaciones alcanzan a los 1.000 mm. anuales.

Estas características determinan una importante diversidad de flora y fauna que se distribuye en los ambientales.

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¿Que ambientes encontramos en la Reserva?

Si realizamos una visita a la Reserva encontraremos varios ambientes naturales:

Selva Ribereña:

En ella la vegetación está formada por árboles de mediano porte, como sauces criollos, anacahuitas, curupíes y alisos de río, o bien ceibos que alternan con pajonales húmedos. El sotobosque, con variedad de arbustos, es enmarañado, abundado de lianas y enredaderas, todo lo cual acentúa el aspecto selvático de la vegetación. Pequeños helechos y cactus tapizan las ramas de los árboles, de las que penden lacias cabelleras de "barba de viejo", un extraño clavel del aire. Mientras una Comadreja Colorada se des- liza por debajo del ceibal; variedad de pequeños pájaros, como el Arañero Coronado Chico, recorren ágilmente el follaje de los árboles y enredaderas. Con sigilosos movimientos, la Choca Corona Rojiza se delatará por su curioso canto. Con suerte podremos observar una Pava de Monte Común, ave característica de las selvas de nuestro país que halla aquí su límite sur de dispersión. Aún más difícil de divisar será el más tímido de los habitantes de la Reserva: el Lobito de Río. Excelente nadador, este hermoso animal está próximo a la extinción por la persecución que de él se hace a fin de obtener su codiciada piel.

 

Terrenos ínundables:

En ellos la vegetación dominante es el pajonal, formado por manchones compactos de varias especies de hierbas de gran tamaño: juncos, totoras, pajas bravas, espadañas, cortaderas, etc.

Visto desde la barranca, el pajonal ofrece el aspecto de un mosaico, en el que retazos de distintos tonos indican la dominancia de las diferentes especies.

Este extenso ambiente brinda refugio a la fauna mayor de la Reserva, como, por ejemplo, el Carpincho. en las inmediaciones de la selva ribereña se guarece aún el Ciervo de los Pantanos o guazú-pucú, el cérvido más grande de Sudamérica. Esta especie, debido a la caza desmedida y la reducción de su hábitat natural, está a punto de extinguirse. La avifauna, si bien difícil de ver, puede ser descubierta por un oído entrenado y un ojo atento. Junqueros, Tachuríes Sietecolores y varias especies de gallinetás y burritos, entre otros, pueblan de sonido y movimiento el pajonal. Motivo de interés especial es la poco conocida Pajonalera Pico Recto, de esquiva presencia. En primavera se descubre un conjunto de seres inadvertidos durante los meses fríos: Los anfibios, que llenan el aire con sus cantos. Entre ellos, la Ranita del Zarzal no pasará desapercibida por su peculiar llamada que recuerda gotas de agua que caen. Los espejos de aguas abiertas, como la Laguna Grande y otras menores, tienen una profusión de plantas sumergidas y flotantes que, a su vez, proporcionan el ambiente adecuado para una fauna singular. En ellos viven desde peces corno la Tararira y el Sábalo, hasta aves nadadoras (gallaretas, patos y cisnes); en suma, una amplia gama de animales integran aquí la trama de la vida.

 

Pastizales Pampeanos:

Típicos de la Pampa Deprimida, se asientan al pie de la barranca y en sectores que sólo se inundan con grandes crecientes. En los suelos más salados prosperan pasto "pelo de chancho", que en otras zonas da paso a densos espartillares entre los que se instalan erizadas matas de hunquillo o "hunco", de tallos punzantes. Ultimas muestras de la estepa pampeana, estos pastizales preservan también su fauna característica; así, pájaros como el Espartillero Enano o las Cachirlas, mamíferos carnívoros como el Hurón Mediano, entre otros, tienen su residencia entre las matas herbáceas.

Bosques de la Barranca:

En la pendiente crece una vegetación de árboles bajos y espinosos, expresión bonaerense empobrecida de los bosques chaqueños del norte del país. El tala, de dulces frutos, es dominante, acompañado por perfumados espinillos. El sauco, de flores blancas, y la uvilla, con su coloración amarillenta, alegran el sotobosque en primavera. Con su canto alegre y cambiante se hace notar la Tacuarita Azul y no falta una pareja de Horneros emitiendo su estridente repiqueteo cerca del nido. Oculta en el hueco de algún ombú, la Comadreja Overa descansa hasta el crepúsculo para salir a buscar sus presas.

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¿Cómo se puede acceder a la reserva?

Para los habitantes de Capital Federal y el conurbano, la RNE Otamendi brinda, por su ubicación, una opción válida para visitarla en el día. A poco más de una hora y media de viaje se puede acceder a ella por tren, utilizando los servicios del F.G.B.M., que desde Retiro llegan hasta la estación Ing. Rómulo Otamendi, previo transbordo en la estación Villa Ballester.

Diferentes compañías de ómnibus, cuyos servicios regulares llegan a Campana, se detienen en el cruce de la RN 9 (Panamericana) y el camino de acceso a al localidad de Otamendi, distante 2 Km. de dicho cruce. Estos ómnibus parten desde terminal de Retiro, Once y Puente Saavedra.

Aquellos que opten por trasladarse en automóvil realizarán el trayecto por la ruta 9 debiendo, al llegar al cruce antes mencionado, girar a la derecha.

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Croquis

OTAMENDI CROQUIES.bmp (27782 bytes)

 

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Por Ultimo

 

La RNE Otamendi protege un sector de la naturaleza argentina que es, en definitiva, el patrimonio de todos.

Su existencia obligará a cambios en el comportamiento del hasta ahora ocasional visitante, pescador o cazador e inclusive del que utilizaba el lugar para pastoreo de su hacienda. La protección efectiva de este reducto natural requiere del compromiso del conjunto de la población. Por ello le solicitamos evite cazar, hacer fuego o cualquier otra actividad que altere los ambientes característicos del lugar.

ANTE CUALQUIER DUDA CONSULTE AL GUARDAPARQUE Y ATIENDA SUS INDICACIONES.

     

 

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Última revisión: Febrero 12, 2000.